¿Qué se hace con la placenta después del parto en España?
La placenta es uno de los órganos más especiales del embarazo. Durante meses ha sido el vínculo biológico entre la madre y el bebé: ha permitido el intercambio de oxígeno, nutrientes y sustancias necesarias para el desarrollo fetal.
Sin embargo, después del nacimiento muchas familias se hacen una pregunta muy sencilla: ¿qué ocurre con la placenta después del parto?
La respuesta depende del contexto clínico, del hospital, de los protocolos internos y de la normativa sanitaria aplicable en cada comunidad autónoma. En España, lo más habitual es que la placenta sea revisada por el equipo sanitario y, si no necesita ningún estudio, sea gestionada como residuo sanitario o biológico por el propio hospital.
Pero el tema tiene matices importantes.
La primera revisión: comprobar que la placenta está completa
Después del nacimiento del bebé y del alumbramiento, la matrona o el equipo obstétrico revisa la placenta.
Esta revisión es importante porque permite comprobar que:
- La placenta está completa.
- No han quedado restos dentro del útero.
- Las membranas están íntegras.
- El cordón umbilical no presenta alteraciones relevantes.
- No hay signos visibles que hagan recomendable un estudio posterior.
Esta parte no es solo un trámite. La revisión de la placenta forma parte de la seguridad del parto y ayuda a detectar posibles complicaciones.
¿Cuándo se envía la placenta a estudio?
En muchos partos, la placenta no necesita ningún análisis especial. Pero en determinadas situaciones puede enviarse a Anatomía Patológica, Microbiología u otros estudios.
Esto puede ocurrir, por ejemplo, cuando ha habido:
- Sospecha de infección.
- Fiebre durante el parto.
- Muerte fetal.
- Crecimiento intrauterino restringido.
- Desprendimiento de placenta.
- Alteraciones del cordón.
- Sospecha de corioamnionitis.
- Placenta de aspecto anómalo.
- Complicaciones maternas o fetales relevantes.
En esos casos, la prioridad es siempre clínica. Si el equipo sanitario considera que la placenta debe estudiarse, no debería manipularse ni destinarse a otros usos antes de esa valoración.

Si no se estudia, ¿qué hace el hospital con la placenta?
Cuando la placenta no se envía a estudio, lo habitual en España es que el hospital la gestione dentro de su circuito de residuos sanitarios.
En la práctica, muchos centros consideran la placenta como un residuo biológico o biosanitario derivado de la actividad asistencial. Por eso, no se elimina como basura común, sino siguiendo procedimientos específicos de segregación, envasado, transporte y tratamiento.
El Ministerio para la Transición Ecológica recoge que la gestión de los residuos sanitarios está regulada principalmente por normativa autonómica, con decretos específicos en comunidades como Madrid, Cataluña, Comunidad Valenciana, Galicia, Aragón, Navarra y otras.
Esto explica por qué puede haber diferencias entre hospitales y comunidades autónomas.
¿Existe una ley única en España sobre la entrega de la placenta?
No existe una norma estatal única y clara que diga de forma uniforme qué debe hacerse con la placenta en todos los hospitales españoles.
Lo que sí existe es normativa sobre residuos sanitarios, habitualmente desarrollada por las comunidades autónomas. Por eso, la respuesta puede variar según:
- La comunidad autónoma.
- El protocolo del hospital.
- La valoración del equipo sanitario.
- La existencia o no de riesgo infeccioso.
- La necesidad o no de estudio anatomopatológico.
- El destino que la familia quiera darle a la placenta.
El Comité de Bioética de Andalucía publicó en 2025 un dictamen específico sobre la solicitud de entrega de la placenta tras el parto. En él reconoce que la interpretación habitual es considerar la placenta como residuo sanitario, aunque también analiza el conflicto ético y jurídico cuando una mujer solicita su entrega por motivos personales, culturales, simbólicos o religiosos.
Entonces, ¿puede una familia pedir la placenta después del parto?
Sí, una familia puede solicitarla. Pero eso no significa que el hospital tenga obligación automática de entregarla.
Algunos centros pueden contemplar la entrega de la placenta bajo determinadas condiciones. Otros pueden denegarla por considerarla un residuo biosanitario que debe seguir el circuito legal de residuos.
En general, cuando se acepta la solicitud, suelen exigirse condiciones como:
- Solicitud previa por escrito.
- Información clara sobre riesgos y responsabilidades.
- Consentimiento firmado.
- Ausencia de enfermedades infecciosas relevantes.
- Que la placenta no necesite estudio clínico.
- Que la entrega no interfiera con la asistencia sanitaria.
- Cumplimiento del protocolo del centro.
El dictamen del Comité de Bioética de Andalucía recomienda precisamente que, si se contempla la entrega, existan protocolos claros que incluyan solicitud previa, evaluación médica, información comprensible y asunción de responsabilidad sobre la custodia y destino de la placenta.

¿Qué diferencia hay entre llevarse la placenta y hacer una impresión artística?
Esta diferencia es importante.
Llevarse la placenta implica que la familia asume la custodia y el destino posterior de un material biológico. Eso puede generar más dudas legales, sanitarias y logísticas.
En cambio, realizar una impresión artística de la placenta puede plantearse como un acto puntual, simbólico y respetuoso, siempre que el hospital lo permita y no interfiera con la atención clínica.
La idea no es sustituir ningún protocolo sanitario. La placenta debe revisarse primero. Si necesita estudio, se debe priorizar ese estudio. Si el centro no permite su manipulación, debe respetarse.
Pero cuando el contexto lo permite, una impresión de placenta puede transformar un momento biológico irrepetible en un recuerdo artístico del nacimiento.

La placenta como recuerdo del nacimiento
Cada vez más familias buscan formas especiales de recordar el nacimiento de su bebé: fotografías, huellas, pulseras hospitalarias, cajas de recuerdos, cartas, láminas personalizadas o detalles simbólicos.
La impresión de placenta, a veces conocida como “árbol de la vida”, tiene un significado muy potente. Su forma recuerda a un árbol: el cordón puede parecer el tronco y los vasos placentarios, las ramas.
No es solo una imagen bonita. Es una representación del vínculo que ha unido al bebé y a su madre durante el embarazo.
Por eso muchas familias la viven como un recuerdo emocional, íntimo y único.
Esta forma de pedirlo es respetuosa, no confronta con el protocolo y deja claro que la prioridad es la seguridad clínica.
Qué debería tener en cuenta una familia
Si una familia desea conservar un recuerdo artístico de la placenta, debería tener en cuenta varios puntos:
Primero, hablarlo antes del parto. El momento del nacimiento no siempre es el mejor para improvisar.
Segundo, preguntar por el protocolo del hospital. Cada centro puede actuar de forma diferente.
Tercero, entender que la placenta puede necesitar estudio. Si el equipo sanitario lo indica, esa debe ser la prioridad.
Cuarto, evitar usos no seguros. La placenta es material biológico y debe manejarse con higiene, cuidado y responsabilidad.
Quinto, no asumir que todos los profesionales conocen o aceptan este tipo de recuerdo. Explicarlo con calma ayuda mucho.
PlacentArt: un recuerdo artístico, no un acto sanitario
PlacentArt nace precisamente de esa idea: transformar la placenta en una obra artística delicada, simbólica y respetuosa.
No es un producto sanitario.
No sustituye ningún protocolo hospitalario.
No promueve el consumo ni el uso terapéutico de la placenta.
No debe interferir con la valoración clínica.
Es un kit pensado para crear una impresión artística de la placenta cuando el contexto lo permite, respetando siempre las indicaciones del equipo sanitario y las normas del centro.
Porque el nacimiento no solo es un acontecimiento médico. También es un momento vital, emocional y familiar.
Y hay recuerdos que solo pueden crearse una vez.
Preguntas frecuentes sobre la placenta después del parto
¿La placenta se tira después del parto?
En muchos hospitales, si no necesita estudio, la placenta se gestiona como residuo sanitario o biológico siguiendo el circuito interno del centro.
¿Puedo pedir que me entreguen la placenta?
Puedes solicitarlo, pero el hospital no siempre está obligado a entregarla. Dependerá del protocolo del centro, la normativa aplicable y la situación clínica.
¿Cuándo no se puede entregar o manipular la placenta?
Cuando existe riesgo infeccioso, necesidad de estudio anatomopatológico, indicación clínica o cuando el protocolo del hospital no lo permite.
¿Puedo hacer una impresión de la placenta en el hospital?
Depende del hospital. Lo recomendable es preguntarlo antes del parto y dejar claro que se haría solo tras la revisión sanitaria y si el equipo lo autoriza.
¿La impresión de placenta tiene finalidad médica?
No. Es un recuerdo artístico y simbólico del nacimiento. No tiene finalidad diagnóstica, terapéutica ni sanitaria.
¿Por qué se llama “árbol de la vida”?
Porque la forma de la impresión suele recordar a un árbol: el cordón umbilical parece el tronco y los vasos de la placenta parecen ramas.
Conclusión
Después del parto, la placenta se revisa para comprobar que está completa y valorar si necesita algún estudio. Si no hay indicación clínica, lo habitual en España es que el hospital la gestione como residuo sanitario, de acuerdo con sus protocolos y la normativa autonómica.
Algunas familias pueden solicitar su entrega o pedir realizar una impresión artística, pero no existe una respuesta única para todos los hospitales. Por eso, lo más recomendable es informarse antes, hablar con el equipo sanitario y respetar siempre el protocolo del centro.
La placenta ha formado parte de una historia única: la del embarazo, el nacimiento y el primer vínculo con el bebé.
Cuando es posible hacerlo de forma segura y respetuosa, convertirla en una impresión artística puede ser una manera preciosa de recordar ese primer capítulo.
¿Te gustaría conservar un recuerdo único del nacimiento de tu bebé?
Con PlacentArt puedes crear una impresión artística de la placenta de forma sencilla, delicada y respetuosa, siempre siguiendo las indicaciones del equipo sanitario.
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